Lo hago o no lo hago

La buen voluntad y la vocación de atención al cliente tanto interno como externo, a veces puede volverse en nuestra contra.

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José Luis Bueno Blanco

Seguro que todos habéis estado en la difícil tesitura de tomar una decisión con respecto a una petición que alguien os ha hecho, en la que decidáis lo que decidáis,  la cosa tiene mal pronóstico.

La situación es la siguiente "necesito que me hagas esto para dentro de una semana. Necesito tu ayuda, es algo vital para nosotros y sería muy importante poder contar contigo. Sé que los plazos son muy ajustados, pero confío plenamente en tus competencias y experiencia para sacarlo adelante. Como los plazos son muy ajustados haremos algo acorde a esos plazos..."

Llegados a este punto estamos perdidos. Si decimos SI por ayudar y hacer un favor MAL, y si no lo hacemos, también MAL.

Al decir  NO uno se expone al: "no he podido contar contigo en una situación de urgencia, cuando lo necesitaba mucho, no sé si podré contar contigo en futuras ocasiones..."

Al decir SI uno se expone al " muchas gracias por tú ayuda, ahora vamos a hacer las cosas como si todas las circunstancias apremiantes no existieran, quiero lo mejor en unas circunstancias totalmente adversas, en cuanto a tiempo y recursos,  si no podías hacerlo habérmelo dicho,  este trabajo no está a la altura de lo que esperaba, ...."

Ante estas circunstancias, uno muchas veces se plantea si prestar ayuda, si sacrificar tiempo, salud, recursos, ánimo, para proveer a otro de algo que necesita, o simplemente denegar la ayuda, y que sean los demás quienes resuelvan sus problemas. El problema es que hay quien tiene vocación de ayudar, de intentar resolver, de ponerse en el lugar del otro, y hacer todo lo posible para que " las cosas salgan lo mejor que se pueda",  con lo que de manera bastante frecuente está expuesto a este tipo de situaciones...

 

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