No más quejas

Había sido un hombre que se deleitaba con lo espantosa que era su vida, y prefería quejarse a cambiarla. (John Katzenbach)

 

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Patricia Lanza

 

Cuando varias personas te envían un artículo titulado "Así te cambia la vida si pasas un mes entero sin quejarte" lo mínimo que puedes hacer es plantearte si será una indirecta. La verdad es que como no pretendo engañar a nadie, no tengo problema en reconocer que soy una quejica nata. O quizás, más que nata, aprendida. Pero teniendo en cuenta que vivimos en un país donde se tiende más a la queja que a la acción, tampoco sorprende mucho.

En cualquier caso, haya sido el motivo del envío una indirecta o simplemente pensaron que me podía interesar por motivos más laborales, el tema es el artículo resulta curioso. Básicamente se trata de un par de amigos que un día pensaron que perdían demasiada energía quejándose por cosas que no tenían mucha importancia y decidieron pasar un mes entero (eso sí, eligieron febrero por ser el mes más corto) sin formular ni una queja. Al menos ninguna sobre cosas de las que al rato o en un par de días ya ni te acuerdas. Y, por supuesto, por nada que no podamos cambiar.

Partían de la premisa de que aunque quejarse no es en sí malo, por qué hacerlo cuando tenemos más motivos para ser felices que para lo contrario. Así que si hay algo que no nos convence, durante ese mes se le da la vuelta para hacerlo más positivo. Que llueve... En vez de quejarte busca una actividad para hacer como ir al cine o a un museo.

Ellos lo probaron por primera vez en 2010 y les fue tan bien, que han creado el proyecto Complaint Restraint February. Uniéndote a él, puedes intercambiar mails con los creadores. Ellos te enviarán recordatorios y trucos para no quejarte y tú, en respuesta, les puedes enviar cómo te va y cómo mejora tu vida.

Porque ese es, al final, el objetivo. Reducir las quejas que nos hacen sentirnos quemados y "envenenar" el ambiente haciendo partícipe a otros del malestar.

Según ello, el experimento no sólo les ha ido bien a ellos, sino a montones de personas que han visto como, poco a poco, al ir centrándose más en el lado positivo de las cosas y olvidar un poco el menos agradable, al final la sensación general es de más satisfacción. ¿Si en el fondo los problemas no son más que minucias, por qué hacer de ellos el centro de nuestra atención?

 

 

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