Para la Psicología, la atención es una cualidad de la percepción que básicamente lo que hace es filtrar los estímulos que nos rodean, priorizando entre ellos para decidir cuáles merecen un procesamiento más profundo. De esta manera, nuestro cerebro, incapaz de atender a todo lo que le rodea, puede elegir en qué focalizarse y qué ignorar asegurándose que va a poder responder adecuadamente a lo que, aparentemente, sería más importante.
¿Qué características hacen que se preste o no atención a un estímulo? Principalmente se atiende a un estímulo en función de criterios externos (del estímulo y la situación) e internos (de la persona).
Externos:
Internos:
Así que, en función de todas estas cosas, podemos tener algo delante de nuestras mismísimas narices, pero ni verlo.
Y así es. Eso nos ha pasado, por ejemplo, con la pobreza y miseria ajena. Lamentablemente, tan habitual, que ya no supone una novedad. En la calle hay tantas otras cosas a las que prestar atención (los anuncios, el móvil, los coches, otros viandantes con los que no queremos chocar...). No nos interesa, estamos tan curtidos que ya no provoca en nosotros emoción ninguna. Un indigente queda tan camuflado en la inmensidad de estímulos que nos llegan que no tiene ni intensidad ni contraste para llamar la atención. No es nuevo, no es interesante.
Por eso algunos buscan llamar la atención sobre esta lacra como pueden. Buscan que estos estímulos recobren relevancia en nuestro procesamiento. Que volvamos a fijarnos en el problema y nos movamos.
El siguiente vídeo es un experimento. Un hombre cartel en Londres se dedica a gritar "Fuck the poor" (podríamos traducirlo como "Jode al pobre"). De todo, menos políticamente correcto. Así que la gente, que pasaba distraída, sin mirar ni atender, cogiendo el folleto que el hombre reparte con intención de ignorarlo, de pronto cae en la cuenta de lo que está diciendo. Lee el folleto... no lo puede creer. Se siente ofendida. ¡Cómo se puede decir eso! ¿Está loco? Se vuelven donde el hombre, le increpan. ¡Le atienden! Hasta un policía le reprende. Por fin prestan atención al mensaje. Se centran en el problema.
Un gran contraste con la segunda parte en la que el mismo hombre, con el mismo cartel pero un mensaje distinto ("Ayuda al pobre"), pero mucho más manido, es totalmente ignorado por los viandantes.
Y es que a veces el problema no es que las cosas no nos importen, es que en muchos casos a duras penas las procesamos. Quizás ser conscientes de ello nos ayude a volver a centrarnos en lo realmente importante.